Es muy conocido que el estilo de vida saludable que incluye el ejercicio físico, conlleva a disminuir los riesgos que se vinculan a la aparición de cáncer y también previene otras enfermedades como diabetes mellitus y artrosis. Ambas afecciones ligadas al desarrollo de inflamación en las células y por tanto relacionadas con la probabilidad de desarrollar enfermedad maligna.
En general, puede asegurarse que el ejercicio es un factor protector de la salud humana.
Los riesgos relacionados con la enfermedad maligna pueden ser modificables o no. Entre los factores que pueden ser cambiados se encuentran el sedentarismo, la obesidad y el sobrepeso, y es obvio que el aumento de la actividad física ayuda a la eliminación de dichas afecciones.
Hablaremos hoy del ejercicio físico en su función de prevención y su realización por personas que se han curado de la enfermedad. Veamos lo que dicen los artículos científicos al respecto.

El ejercicio físico produce los siguientes beneficios:
- Incrementa la función del corazón, con lo cual se garantiza una adecuada llegada de nutrientes y oxígeno a las células de las diferentes regiones del organismo.
- Mejora la función de los pulmones, asegurando de esta manera el suministro necesario de oxigeno a todas las células.
- Previene la acumulación de calorías en forma de tejido graso.
- Aumenta la respuesta del sistema inmunitario, genera una mayor línea de defensa contra células atípicas que son las células tumorales malignas. Este beneficio puede ser considerado como una quimioterapia natural para tumoraciones malignas pequeñas.
- Mejora la función de las articulaciones y facilita la lubricación y la conservación de espacios intraarticulares, lo que asegura no se desarrolle inflamación crónica y con ello cambios celulares anormales que pueden predisponer a la aparición de afecciones tumorales.

- Genera estados de bienestar y adherencia a la práctica constante y rutinaria del ejercicio físico.
- Disminuye el riesgo de padecer Cáncer de Mama, tanto si se realiza de forma moderada como si se llevan a cabo actividades de mayor intensidad, siempre de manera regular en el tiempo. Esto es así en mujeres premenopáusicas y, en mayor medida, en las posmenopáusicas, incluso las pertenecientes a los denominados “grupos de riesgo” (mujeres que no han dado a luz y con obesidad). Este efecto protector del ejercicio se aprecia en todas las personas estudiadas, independientemente de su etnia.
- Los elevados niveles de estrógenos son factor de riesgo en el Cáncer de Mama. La obesidad es la principal causante del aumento de estrógenos en sangre. La actividad física continua, además de otros factores como el descenso en la resistencia a la insulina y la estimulación del sistema inmunitario, se han mostrado eficaces para reducir dicho riesgo.
- Se ha observado que realizar algún tipo de ejercicio físico mejora la calidad de vida, la funcionalidad y el bienestar de las mujeres que ya padecen este tipo de cáncer y están sometidas al protocolo de tratamiento oncológico.

- Se han registrado una disminución en el número de recidivas de cáncer y una mejora del pronóstico, medido en índice de supervivencia al tumor.
- La prescripción de ejercicio físico es útil especialmente para prevenir enfermedades como cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular, la hipertensión arterial, el Cáncer de Colon y el Cáncer de Mama. Dicho beneficio se observa en ambos sexos y es mayor cuanto mayor es el volumen o la intensidad del ejercicio físico.
La recomendación para obtener estos beneficio es realizar ejercicio aeróbico moderado durante un mínimo de 30 minutos, 5 días por semana o ejercicio intenso durante un mínimo de 20 minutos, 3 días por semana.
Así mismo, se recomienda añadir un mínimo de 2 días no consecutivos cada semana para practicar 8-10 ejercicios que desarrollen la fuerza de la mayor parte de grupos musculares (brazos, hombros, tórax, abdomen, espalda, caderas y piernas), con 10-15 repeticiones de cada ejercicio.
También es recomendable dedicar 2 sesiones de 10 minutos a la semana para realizar 8-10 ejercicios que mantengan la flexibilidad de la mayor parte de grupos de músculos y tendones.
Los resultados indican que los programas de ejercicio realizados por sobrevivientes de cáncer con edad avanzada con extensión de las intervenciones físicas entre 3–6 meses, 2–3 veces por semana con una duración entre 20–60 minutos, y dirigidas por profesionales de salud son seguros y podrían ser una estrategia terapéutica para mejorar diferentes variables de salud en este grupo de personas.
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Referencias:
Castañeda, F. R., & MSO, F., EJERCICIO FÍSICO Y CÁNCER.
Cuevas, I. I. C., Díaz, E., Ortiz, C., Otero, R., Villanueva, I. C., Petermann, F., … & Ramírez, D. T. (2022). Características y efectos de los programas de ejercicio físico para personas mayores sobrevivientes de cáncer: Una revisión de alcance. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, (44), 370-385.