La enfermedad maligna del estómago es generalmente asintomática en las etapas tempranas de su desarrollo, razón por la que se debe estar bien informado para acudir al doctor y poder detener su crecimiento.
La mayoría de las personas diagnosticadas con esta afección se encuentran entre los 60 y 90 años de edad y tienen preferencia por una alimentación que contiene grandes cantidades de carnes ahumadas, pescado, carne salada y vegetales conservados en vinagre.
El hábito de fumar aumenta el riesgo de enfermedad maligna, especialmente en la región del estómago que se encuentra con el esófago. El consumo de alcohol también contribuye a esta afección.
Los cánceres de estómago son más propensos a originarse en las personas a las que se les ha extraído parte del estómago para tratar enfermedades como las úlceras. Esto puede deberse a que el estómago produce menos ácido, lo que permite que haya más bacterias productoras de nitritos.

El reflujo de la bilis desde el intestino delgado hasta el estómago después de la cirugía, podría también contribuir al riesgo aumentado. Por lo general, estos cánceres se desarrollan muchos años después de la cirugía.
Las personas con familiares de primer grado, como padres, hermanos e hijos, que han tenido Cáncer de Estómago tienen mayores probabilidades de desarrollar esta enfermedad.
Los trabajadores en las industrias de carbón, metal y hule parecen estar a un mayor riesgo de desarrollar Cáncer de Estómago.
En la actualidad, se conoce que esta enfermedad tiene un origen infeccioso por una bacteria llamada Helicobacter pylori que coloniza el estómago y provoca primero gastritis, después úlcera y por último Cáncer de Estómago.
¿Qué signos nos alertan?
Primero debemos conocer que el estómago es un órgano que parece una bolsa donde se almacenan los alimentos para ser digeridos, ye ubica en el medio de la parte superior del abdomen.
Las alertas que constituyen una alarma para visitar al médico son las siguientes:
1. El dolor “en la boca del estómago” que se alivia temporalmente con antiácidos suele ser una alarma en el 70% de las personas que enferman. Conforme avanza la enfermedad, puede presentarse alrededor del ombligo o en todo el abdomen, a manera de dolor abdominal difuso, acompañado de deseos de vomitar o vómitos con restos de alimentos. El dolor puede ser una sensación de acidez, de que quema o una punzada.
2. Pérdida de peso, falta total de apetito, decaimiento, sensación de saciedad temprana al comer.
3. Anemia que no mejora pese a la ingestión de medicamentos o transfusiones.
4. Bultos en el cuerpo, un bulto al lado de la parte izquierda del cuello, éste es llamado por los médicos como: adenopatía supraclavicular izquierda; nódulo de Virchow o bulto alrededor del ombligo llamado: nódulo de hermana María José; y bulto debajo del brazo izquierdo también conocido como nódulo de Irish.

5. Vómitos con sangre que vienen con alimentos, acumulación de líquido en el abdomen y heces fecales con sangre u oscuras y con un olor muy fuerte y desagradable.
Ante cualquiera de estas situaciones se requiere asistir al médico.
El diagnóstico se realiza utilizando el endoscopio (un tubo flexible), que en manos hábiles del médico llega al estómago donde se toma una biopsia. Al visualizar la existencia del tumor se puede valorar su tamaño y observar el riesgo de sangrado, obstrucción o perforación.
El tratamiento tiene como pilar fundamental la cirugía.
La prevención de este tipo de enfermedad maligna incluye el consumo de frutas y verduras ricas en antioxidantes desde la infancia, entre ellas mangos, cítricos, fruta bomba y piñas.
Un aspecto vital es el diagnóstico de la bacteria Helicobacter pylori, para el tratamiento de su erradicación y así cortar de raíz la conversión de la gastritis a úlcera y después a Cáncer de Estómago.

Es importante considerar que para prevenir la enfermedad maligna gástrica posiblemente no será suficiente eliminar un sólo factor de riesgo, porque el Cáncer de Estómago ocurre a través de un proceso multifactorial y con diferentes estadios.
Si usted presenta alguno de los factores de riesgo antes mencionados, la recomendación es que se dé su tiempo y asista a un control periódico de su salud. Otra acción para realizar es modificar todos los riesgos posibles, entre ellos el consumo de alcohol y de cigarros.
En resumen, las alertas aparecen cuando hay avance del proceso maligno, no permita perder tiempo y ante la duda chequéese.
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Referencias:
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